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La miel procede del néctar de las flores, recolectado por las abejas.
El néctar es un líquido producido por la flor para atraer a los insectos, los cuales colaboran con la polinización. Este producto tan preciado durante años fue el endulzante por excelencia, en excavaciones egipcias con más de 3.000 años fueron encontradas muestras de miel perfectamente conservadas en vasijas ligeramente tapadas. El documento mas antiguo sobre el uso de colmenas data del año 2400 A.C., descubierto en el Templo del Sol en el Cairo, los egipcios pensaban que eran las lágrimas del Dios Ra. Civilizaciones muy antiguas la tenían como un milagro, Aristóteles escribió sobre ella en el siglo IV A.C. diciendo que caía del cielo. En un principio la miel se sacaba de los nidos de las abejas silvestres, en muchos pinturas rupestres muestran a hombres recogiendo miel de los panales que colgaban de los árboles. La miel es mucho menos jugosa que el néctar, alrededor de un 80% de la miel es azúcar en su mayoría fructosa y glucosa. La miel es higroscópica que quiere decir que absorbe la humedad del aire, por lo tanto con una pequeña cantidad en repostería hace que los mismos endurezcan más lentamente. La miel virgen posee enzimas que ayudan a la digestión, también forma parte de sus propiedades vitaminas y antioxidantes, pero en la composición de este producto participan 70 sustancias diferentes que se establecen según las flores, el clima, el lugar y la cantidad de néctar que liben las abejas.
Entre los beneficios conocidos de la miel están los siguientes: Ayuda a la constipación, anemia, problemas cardiovasculares, tos, laringitis, bronquitis, faringitis, infecciones y grietas de la piel, ulceras, estados nerviosos, depresión, insomnio entre otros.
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