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La técnica de huevos pintados, no es muy utilizada en nuestro país, aquí suelen encontrarse huevos calados con los que se hacen unos hermosos souvenirs, pero ahora vamos a concentrarnos en los pintados
Hay lugares donde está muy arraigado usar estos huevos para pascua, entonces los niños pequeños salen con su canastita a juntarlos por el parque. Hay otros países, sobre todo los de Europa del este, que tienen tradiciones muy antiguas sobre los huevos pintados para festejar las Pascuas. La técnica consiste en utilizar huevos crudos, agujerear con mucho cuidado un extremo con una aguja larga y agrandar el agujero, agujerear el otro extremo y soplar, enjuagar con agua tibia y dejar que se seque. En la antigüedad y en muchos países todavía se usan determinadas fórmulas para la pintura por ejemplo: Usar la piel de cebolla amarilla para obtener esa coloración, si se añade vinagre se convierte en ocre. En té, color marrón, el curry o cúrcuma da un tono dorado, el jugo de espinacas verde oscuro, rosado remolacha, frutos rojos el mismo color. Solo hace falta cocer el huevo en el agua con el colorante y cuanto más se deja más oscuro queda. Aunque esta coloración natural y artesanal es bastante fácil de hacer, se pueden utilizar ceras para colorear, marcadores y luego barnizar. Para sostener el huevo mientras se pinta, pasar en alambre por los dos agujeros, así tendremos de donde agarrarlo. Hoy en día hay técnicas especiales que se realizan en el pintado de los huevos, porque como explicamos anteriormente hay lugares donde estas artesanías son espectaculares. Puede ser encerado en relieve: aplicando cera caliente y con un alfiler forman ornamentos y líneas, la cera se va secando y queda en relieve sobre el huevo. Batik se forman los adornos con teñido y encerado, se pintan de colores, en capas un color sobre otro y se van haciendo diseños con un alfiler, y de esa forma en cada línea deja en descubierto el color de abajo. Hay un lugar en Salzburgo (Austria) que es famoso por sus huevos pintados, en una callecita angosta encantadora llamada Getreidegasse cuyo frente choca con la montaña cubierta de nieve, allí encontramos una casa llena de maples de huevos pintados, sólo venden eso, en sus vidrieras enormes y en su salón es increíble ver estantes y mesas llenas de huevos en orden y en sus cajas pintados de los más variados motivos y colores. Es tan extraño que llama la atención y no hay turista que no saque una foto de estas maravillosas artesanías típicas de este lugar, donde las fiestas son tan pintorescas como imaginamos en los cuentos.
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