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Ventajas nutricionales del amaranto: Contiene gran proporción de proteínas de alto valor nutricional. Esto quiere decir que cuenta con los ocho aminoácidos esenciales, tanto es así que su jugo se usa en la alimentación infantil y como reemplazo de la leche materna en los bebés.
Estas proteínas se digieren con facilidad y no provocan trastornos digestivos o alérgicos. No contiene colesterol ni muchas grasas saturadas; es muy rico en grasas esenciales como omega 3, 6 y 9, utilizadas en la formación de tejido nervioso. Colaborar, además, para equilibrar las grasas en la sangre. Los almidones presentes en sus granos proporcionan el combustible a la células, que tienen acción protectora contra diversas enfermedades, no sólo nutricionales sino otras como alergias, resfríos e infecciones. Mejoran osteoporosis y anemias, son antiinflamatorios de las arterias y, por lo tanto, evitan arteriosclerosis. Contienen vitaminas A y E que protegen a las grasas de la oxidación, mantienen las defensas de la piel y las mucosas; vitamina B que están relacionadas con el metabolismo y la anemia, la diabetes y la obesidad; vitamina C que previene gripes y resfríos, y muchos tipos de cáncer. Además posee minerales como el calcio y el fósforo que favorecen el desarrollo de huesos sanos; hierro y fósforo, que son nutrientes esenciales para el desarrollo del sistema nervioso y el proceso intelectual. ¿Quiénes pueden ingerir amaranto? Todos pueden incorporar amaranto a la dieta, ya que su acción es beneficiosa para el organismo. Puede ser ingerido por niños pequeños, cuando hay antecedentes de enfermedades alérgicas, ya que sus proteínas se digieren bien. Es un excelente alimento para los mayores, porque previene la constipación y los problemas renales. En los deportistas y estudiantes mejora la actividad física y mental. Como tiene pocas calorías, puede incorporarse a las dietas para bajar de peso, que muchas veces pueden producir carencia de calcio, magnesio y otros nutrientes.
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